La reciente gira LUX Tour de Rosalía ha desatado un intenso debate en el ámbito periodístico y cultural. La artista catalana ha decidido restringir el acceso a fotógrafos profesionales y cámaras de televisión en varios de sus conciertos, incluyendo citas destacadas en Madrid y Lisboa. Esta medida, que diversas asociaciones de periodistas han calificado como un “veto”, responde a una estrategia clara: controlar su imagen pública mediante el uso exclusivo de material generado por su propio equipo. Reportaje Fotográfico Completo aquí La decisión no ha sido bien recibida por los profesionales de la información, quienes consideran que limita la libertad de prensa y dificulta la cobertura objetiva de los eventos. La polémica, sin embargo, no es nueva. Ya en el pasado, durante su participación en el Granca Live Fest, la artista permitió el acceso al foso únicamente a un medio de comunicación concreto, dejando fuera incluso a cabeceras que tradicionalmente cuentan con acreditación. Ante estas restricciones, muchos fotógrafos se han visto obligados a trabajar desde el público, compitiendo entre asistentes para conseguir imágenes que documenten el espectáculo. Esta situación no solo complica su labor, sino que también pone en cuestión las condiciones en las que se desarrolla el trabajo informativo en eventos de gran escala. En este contexto, el trabajo de profesionales como Octavio Kraus cobra especial relevancia, reflejando las dificultades reales a las que se enfrenta el fotoperiodismo musical en este tipo de eventos. A ello se suma otro elemento que aviva la controversia: durante algunos conciertos, la propia Rosalía ha mostrado mayor atención a la cámara que utiliza para retransmitir contenido en directo a través de sus redes sociales que al desarrollo del espectáculo en sí. Mientras tanto, los asistentes en primera fila capturan fotos y vídeos libremente, lo que genera una contradicción evidente entre el control profesional y la permisividad hacia el público general. Las imágenes captadas —como las fotos de Octavio Kraus— evidencian esta tensión entre espectáculo, comunicación y control de la narrativa visual. Fotografías tomadas en condiciones menos favorables, pero con un alto valor documental, que muestran una perspectiva distinta a la oficial. En este contexto, la polémica no solo gira en torno a una artista, sino que abre un debate más amplio sobre los límites entre el control de imagen, la libertad de prensa y el papel de los medios en la cobertura cultural contemporánea. Please follow and like us: Navegación de entradas Samantha Hudson en Concierto Gran Canaria Monopol Music Festival