Lo que está ocurriendo en El Hierro vuelve a demostrar una realidad que Canarias lleva demasiado tiempo denunciando: las islas están soportando una situación migratoria que supera sus capacidades, mientras la respuesta del Gobierno Central sigue siendo claramente insuficiente.

La Restinga ha vuelto a vivir momentos de enorme tensión, con vecinos protestando ante la saturación del muelle y la presión sobre los servicios públicos. En los últimos días han llegado miles de personas a Canarias por la ruta marítima, siendo El Hierro uno de los principales puntos afectados. La situación ha llevado incluso a declarar la emergencia social en la isla.

No hablamos únicamente de El Hierro. Canarias en su conjunto está afectada, con presión sobre los servicios sanitarios, los recursos de acogida, el transporte y los profesionales que trabajan en primera línea. Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote y otras islas también sufren las consecuencias de una situación que requiere una respuesta real, coordinada y urgente.

Resulta inaceptable que, una vez más, se intente presentar a Canarias como si estuviera simplemente exagerando o construyendo un relato victimista. Esto no es victimismo: es una realidad que se puede comprobar en los muelles, en los hospitales, en los centros de acogida y en la saturación de los servicios públicos.

El Gobierno Central tiene competencias y responsabilidades que no puede seguir eludiendo. Canarias no puede continuar afrontando prácticamente en solitario las consecuencias de una crisis migratoria que afecta a toda España y que, además, exige una implicación decidida de Europa.

Y Canarias no está sola en esta sensación de abandono. Ceuta también conoce perfectamente lo que significa estar en primera línea de las fronteras europeas y reclamar durante años una respuesta proporcional a la realidad que soportan sus territorios.

No se trata de enfrentar a los pueblos ni de olvidar que detrás de cada llegada hay personas que necesitan atención y protección. Precisamente por eso hacen falta más medios, más recursos, mejores infraestructuras, traslados ágiles y una política migratoria seria y responsable.

Canarias no pide privilegios. Exige responsabilidad.

Porque cuando El Hierro llega al límite, cuando sus vecinos salen a protestar y cuando los servicios públicos se ven desbordados, no estamos ante un problema local.

Estamos ante una emergencia que afecta a Canarias y ante una responsabilidad que España y Europa no pueden seguir dejando sobre los hombros de las islas.

Please follow and like us: