Viajes

Inmigrando a algun lugar,

Cuando el ser humano siente que sus necesidades emocionales, laborales, cotidianas, etc., no son atendidas en el lugar que vive o lo ha visto crecer, llega un momento en que surge como alternativa la necesidad de emigrar o moverse a algún lado donde uno siempre se imagina que en ese lugar existen posibilidades reales para conseguir que los sueños se pueden convertir en realidad, y es por eso, por lo menos es lo que creo, nos trasladamos en busca de ese horizonte con la esperanza de encontrar allí la felicidad.
Cuando consideré que mis condiciones personales estaban dadas para moverme desde mi lugar de origen a algún otro, empecé a barajar alternativas reales para hacerlo, y el lugar elegido, después de algunas consideraciones especiales, fue Argentina, y de ahi en adelante, lo que Dios quisiera.
De todos modos y desde siempre, o por lo menos desde que tuve uso de razón, tuve la inquietud de emigrar sin tener claro la razón exacta o real que me motivaba a tener ese anhelo. El lugar de destino, era lo de menos, aunque mi preferencia siempre fue regresar a mis raíces en Dinamarca.
La mezcla de circunstancias de las que se va nutriendo nuestra vida, a veces presenta opciones un poco diferentes a las que pudieran estar en nuestras intenciones. Es por eso que trato de entender que cuando tuve la oportunidad cierta de irme a buscar oportunidades en otras tierras, la decisión debía ser rápida, por lo que mi lugar elegido en ese minuto fue Argentina, que era el país que estaba más cerca de mis cosas. Aparte, tenía muchos amigos en la ciudad de Mendoza, lo que reforzó esta idea de moverme hasta allí.
La decisión, aunque estaba pensada desde hacía mucho tiempo, no fue fácil, porque al ejecutarla se quedaban atrás muchos afectos importantes, pero estoy convencido después que han transcurrido algunos años que se debe tener una fortaleza muy especial para emigrar.
Aun cuando yo la tenía, el día que abandoné mi tierra natal, lo hice con el corazón bañado en lágrimas pensando en todo lo que iba quedando en el camino, entre ellas todos mis años de experiencias y aprendizajes que había acumulado desde niño en mi Chile natal.
Cuando llegó el momento definido para partir, sentí la necesidad antes de irme del todo, diera un paseo por Valparaíso, Viña del Mar y Villa Alemana, todas ciudades de la V Región de mi país que habían tenido un especial significado en mi vida.
Obviamente, como era un paseo bastante largo, llegó el momento en que se hizo de noche, y por la misma razón decidí quedarme a dormir en la ciudad de Los Andes para seguir mi camino al día siguiente bien temprano.
En estas condiciones emocionales y después de unas cinco horas der viaje, luego de “saltar” la cordillera de Los Andes, llegué a la ciudad de Mendoza, donde obviamente, lo primero que hice, fui ir hasta donde el mejor amigo que todavía tengo en esa ciudad.

 

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