¿En qué momento la tecnología y el mundo en el que vivimos dejaron de poner en el centro algo tan sencillo, pero tan importante, como los valores? No hablo solo de los valores personales. Hablo también del mundo empresarial. ¿En qué momento dejamos de valorar la puntualidad, el buen hacer, la sinceridad, el respeto, la profesionalidad y, sobre todo, la palabra dada? Hubo un tiempo en el que una persona podía entrar en una empresa para aprender un oficio y, con esfuerzo y compromiso, llegar a dirigirla. Un pequeño negocio podía crecer sin perder su esencia, sin explotar a sus trabajadores y sin traicionar aquello que lo había hecho nacer. Hoy, en muchos sectores, las grandes franquicias dominan el mercado y parece que lo pequeño vale menos. Pero detrás de ese pequeño negocio hay personas que han luchado durante años, que han perfeccionado un producto y que han construido algo con esfuerzo. Pequeño no significa pequeño en talento, en esfuerzo ni en dignidad. También hemos empezado a confundir el mundo de las redes sociales con el mundo real. Las redes son necesarias y ofrecen oportunidades increíbles, pero una cosa es mostrar lo que hacemos y otra muy distinta es demostrarlo. En las redes podemos aparentar éxito en segundos. En la vida real, la confianza se construye durante años. Y quizá, entre pantallas, notificaciones, plataformas y teléfonos móviles, hemos olvidado algo esencial: seguimos necesitando personas en las que confiar. Personas que cumplan su palabra.Que lleguen a la hora acordada.Que digan la verdad.Que hagan bien su trabajo aunque nadie las esté mirando.Que respeten a los demás, independientemente de su posición. No creo que tengamos que volver al pasado. Creo que tenemos que recuperar lo mejor de él. Porque podemos avanzar sin perder nuestros principios. Podemos crecer sin perder nuestra esencia. Podemos utilizar la tecnología sin permitir que la tecnología nos quite humanidad. La puntualidad sigue siendo respeto.La palabra sigue siendo compromiso.La verdad sigue siendo valentía.La profesionalidad sigue siendo orgullo.Y ser una buena persona nunca debería significar permitir que otros te pisoteen. Quizá el verdadero progreso no sea tener más tecnología, más seguidores o empresas más grandes. Quizá el verdadero progreso sea avanzar sin olvidar quiénes somos. OKRA, Octavio Kraus. Please follow and like us: Navegación de entradas El V Torneo Internacional de Balonmano Femenino Servatur Costa Mogán reunió a cuatro equipos de primer nivel, Gran Canaria