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Ella y yo

Es amor… lo reconozco. Hace muchos años que estamos juntos. Nos llevamos bien, respetándonos tremendamente, cada uno dándole el lugar que le corresponde al otro. Nuestro amor es quizás diferente a todos. Ella es seria y  le cuesta abrir su corazón, se le hace difícil compartir una confidencia o le da vergüenza decirle al mundo cuales son sus sentimientos. Es taciturna y está siempre pensativa. A veces pienso que es así solo conmigo porque a otros hombres la he visto haciendo el intento de una sonrisa. Las pocas ocasiones que percibí ese gesto me ha dado envidia y me pregunto por que no lo hace conmigo. Me gustaría ser su confidente, poder escuchar lo que piensa pero su seriedad se lo impide, se ha mantenido tanto tiempo así que no creo que pueda hacerle cambiar. Lo que ambos sabemos es que estamos bien juntos compartiendo momentos, felices y de los otros. Creo que podemos seguir por la vida uno al lado del otro avanzando hacia el ocaso.

Ella me acepta tal cual soy y nunca me demanda nada. Trata de complacerme para tenerme contento pero si le pregunto algo, jamás me dirige la palabra. Me frustra. Le basta tenerme a su lado, aunque llega a cansar esa tesitura. Lo raro de explicar es que en esta pareja jamás intimamos. Nuestro platónico amor se realizo un día y se sigue cristalizando desde entonces
Con ella puedo llegar hasta ahí nomás. Una caricia de vez en cuando, un piropo, un pequeño mimo le es suficiente. Lo disfruta pero no lo puede agradecer, no salen palabras de su boca, solamente se acerca tímidamente dejándose abrazar. Esa es la única respuesta a mi cariño, como si ese fuera el único anhelado premio que yo necesito, jamás una sonrisa, jamás una palmada en la espalda, jamás una caricia, jamás un… te quiero.

Quisiera profundizar pensamientos y compartir opiniones pero se acurruca en mis brazos y queda callada. Sin lugar a dudas, a su manera me esta demostrando cuanto me quiere. Si supiera cuanto ansío escuchar de su boca frases cariñosas. Hay veces que me siento defraudado, como ahora, por eso lo escribo.
No quiero ser totalmente injusto, hay días que recibo cariño. Cuando la alarma de reloj anuncia el comienzo de un nuevo día, aprieta sus ojos como para quedarse un ratito mas en el lecho, lo hace adrede para que la acaricie. A los dos nos encanta la serenidad de la mañana y el olor del café, el silencio del comienzo del día, la comunión de uno con el otro.

Salimos a caminar y nuestro amor renace cada veinticuatro horas. Parece mentira que ya han pasado como seis años que estamos juntos, es suficiente para mi tenerla a mi lado y me llena el corazón cuando la veo feliz aunque sea algunos minutos. A veces pienso que también esa seriedad es a propósito para que yo le diga frases de amor en su oído. Vaya a saber que desilusión ha tenido que es tan cerrada en si mismo.
La acuné en mi casa aún sabiendo que a lo mejor su corazón le pertenecía a otro. Acepté ese terrible compromiso conmigo mismo, cerré los ojos y el alma tratando de que la relación prosperara. Esperanzado. Si no podía ser mía, al menos que me dejara estar cerca de ella. Jamás pensé que podía llegar a semejante compromiso conmigo mismo, yo que creía que tener un orgullo machista, ahora me doy cuenta que no es tan así.

Claudiqué ante su belleza y me conformé, sabiendo que quizás nunca me pertenecería. Al principio de nuestra unión me chocaba su falta de atención, pero recibir una caricia no le viene mal a nadie, no? Sé que la amo. Cuando le tomo su cara con mis manos, la miro profundamente a los ojos hasta que veo mi propio reflejo, ella corresponde mi mirada sin esbozar una sonrisa, esto me molesta, ya a esta altura de su vida creo que no va a a cambiar, hice todo lo posible para lograrlo, pero no, entonces me di por vencido.

No se como describirla. ¿Que es para mi? Una compañera, una hermana, un amiga de verdad. A veces pienso que la vida nos puso uno al lado de otro por alguna razón.
El no haber ido mas profundo en nuestra relación a lo mejor se debe que ella es mayor que yo. Me doy cuenta que esta envejeciendo rápidamente. Toma varios medicamentos. A veces pienso si no le estarán haciendo mal. Quiero hablarlo pero evita el tema. No quiere preocuparme, me esquiva encerrándose en su mundo.

Últimamente se ha avejentado. El tiempo ha sido rápido, implacable, maldito. Yo se que no se siente muy bien y creo que ella piensa que se va a morir. Evito hablar de eso con ella porque me hace mal. El corazón se me apretuja de saber que algún día capaz que no esta más en este mundo y esto lo veo no muy lejano. Creo que no sabría como actuar si pasa algo cuando ella esta conmigo pero…sus ojos se han entristecido y a a veces cuando tomo su cara entre mis manos, me mira como esperando ese beso en la boca que jamás llegará. Me da miedo que vaya a tomarme por un desubicado. No sé, es tan difícil saber lo que piensa, le pregunto como se siente y no me contesta, simplemente ignora mi pregunta y evita hablar del tema. Y yo quedo como un idiota deseando que me largue todo lo que tiene adentro. Al final me deja frustrado y más triste que antes.

Después de unos días retomo la escritura. El doctor diagnosticó una enfermedad terminal. Cada vez tiene menos fuerza, ahora ya casi no puede levantarse. Hace dos días llegó el final largamente temido, se me fue mi amiga, en paz consigo misma, pasando de un sueño a otro. La voy a extrañar, el aroma del café no será el mismo. Pero lo que jamás cambiará será mi amor hacia ella. Inolvidablemente la llevaré por siempre en mi corazón.
Tenía setenta y siete años caninos. Era una Gran Danés. Su nombre Delilah.
Ahora caminaré solo en la mañanas.

Comments
  1. Anónimo

    5 años ago

    no había tenido oportunidad hasta ahora de leer ninguno de tus cuentos
    Buby, pero estos dos me gustaron muchísimo.
    Sigue escribiendo lo haces muy bien, te deseo muchos éxitos. Un abrazo grande para tí y para Cristina.
    Teresa Rodriguez.

    • Buby Aguirre

      5 años ago

      Teresa, me alegra que te hayan gustado, no te imaginas lo que aprecio que te hayas tomado el tiempo de comentar. Muchas gracias por leer. Abrazo grandote.

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