Uruguayos

El abuelo,

Hola amigos, hoy les traigo algo de mi amigo Nestor que me hizo escapar alguna lagrimita. Se que solo lo entenderán los Uruguayos, pero es tan lindo… Se los dejo , si les gusta, sera un nuevo miembro del equipo. Comenten y después vemos.

El abuelo…

El olor y el chasquido de los leños encendidos en aquella vieja estufa, sobre el rincón de la pieza , me invitan a tirarme de la cama para observar y sentir las cálidas lenguas de fuego que abrazan el caldero estremecido por sus hirvientes burbujas; aún en la oscuridad de la madrugada. Son las cinco y veinte de la mañana y por la ventana se puede divisar apenas un clarear en la alborada, poco a poco el gallo canta y se comienza a escuchar los primeros trinos de los gorriones los llamados del hornero , alguna torcacita y a lo lejos el bullicio de los teros. Sentados amargueando y haciendo boca con un charque pensativos mirando el braserío como derrite la grasa que va escurriendo la carne gorda; iluminados por el recién avivado trafoguero a media luz mi abuelo se va calzando las botas , ajustándose el cinto, apreta su blanco pañuelo y al incorporase descuelga del perchero por detrás de la puerta su sombrero oscuro de ala ancha, y comienza el día con un silbo entre los dientes , alguna polca , milonga o de esas chacareras que siempre me hace escuchar.
Farol en mano enfilamos hacia el galpón , sintiendo los relinchos de la caballada que parecen que rumorean su inevitable tarea; ya hay que trabajar. Y la mano generosa ; en la ración de alfalfa, se alcanza hasta la boca, para de una dejarlo enfrenado , y así está pronto para ensillar. Ya montados y camino al pastoreo el ocre del cielo cada vez más claro va apagando despacito, despidiéndose el lucero reflejado en la laguna humeante por la helada , y una bruma espesa se levanta y va cubriendo todo valle de una especie de neblina que hasta alcanza a mojar. Reuniendo la majada despacio para que no halla disparada voy observando con atención el zaino oscuro de Rodríguez va trotando de costado lo lleva cortito de rienda y va pisando como entre flores, como no queriéndolas pisar; marcando un paso sobre el otro como queriendo bailar , sus patas sostenidas en el aire se mueven con excelente coordinación y es una belleza ver tan majestuoso animal donde jinete y caballo parecieran entenderse sin siquiera hablar. Por eso era motivo de admiración del paisanaje , cuando montaba Rodriguez lucía su destreza tanto el hombre como animal.
Sin mesquinarle al sudor ; rezongando solo ; va el abuelo, y como una foto en blanco y negro las vacas holadesas una tras la otra van entrando al corral cada una a su batea y diecinueve ubres para lavar y empezar a ordeñar. Que vida la del tambero , rutinaria por demás no hay de invierno ni día feo , ni domingos, ni feriados, de lunes a lunes , cuando es hora, hay que ordeñar. “No hace braza cualquier leña” comparaba Rodriguez: “ que aquel que le enseñan aprende , si es que esta dispuesto aprender “.
Hombre de pocas palabras Don Doroteo Rodriguez pero con mucha impetuosidad cuando lo hacia. En ciertas ocasiones, como el almuerzo de los domingos, recordaba inspirado por un tinto , sus días de muchacho trabajando como peón rural, de sus destreza con el lazo , componer un tubo , hasta alambrar , sacar un par de tientos iguales , ordeñar o defasar, y si había que amansar baguales su coraje sin igual; jinete entre jinetes hombre recio de campo jamás se habría de achicar, cuando hablaba Rodriguez todos hacían silencio para poderlo escuchar . Sus dichos de esos que pegan en el clavo, vagan por mi mente y en cuanto cuadre la ocasión en su momento justo han de surgir recordando la memoria del abuelo pero amigo consejero y compañero , un ideal a tomar.
Solo ahora cuando traigo al viejo a mi memoria me doy cuenta la huella profunda que dejo en mi sus enseñanzas su riqueza espiritual y sus valores humanos.
Solía decir Rodriguez : “Me importa mas de adonde vengo que saber pa donde voy” “No olvide sus raíces mijo , por que árbol sin raíces no aguantan ningún temporal”, “ Y cuando salude mijo; salude fuerte y apriete bien la mano, sin temor a lastimar , que lo que lastima es la envidia y la mentira ; no se aparte del buen camino aunque otros trillos lo conviden ; es preferible no tener nada ,que tener todo ; quien anda con ropa prestada en la calle lo desnudan.” Y no es vergüenza ser pobre , vergüenza es ser ladrón; ¡ tenga cuidau mijo!… la codicia y la soledad andan del brazo las dos, y cuando empeñe la palabra ; acuérdese que ha de ser como un cheque al portador” . Mi querido abuelo viejo , sigo siendo fiel a sus doctrinas y sabe que …. El tiempo ya me a dau mi prienda que pa mi rancho la he llevau, si pudieras ver mi varoncito lo guapo y corajudo que es, duro he boca el mocozo , pero guardián y celoso de sus hermanas mas lindas que el sol y la luna , que las flores y la miel.
Andando de tropa con el viejo o yendo a la feria rural o en alguna fiesta criolla lo solía acompañar de a caballo y a paso firme muchos pueblos conocí desde el Lunarejo en Tranqueras de Rivera al pago de José Enrique Rodó en Soriano, o desde la patria gaucha pago que me vio crecer ,hasta la Meseta Artigas en la heroica Paysandú. Decía Rodriguez: “Si la libertad es linda, es mas linda de a caballo” se me vienen a la memoria mil recuerdos mil los relatos , andando tanto camino se me ha achicado el horizonte acompañando al abuelo y escuchando sus historias sentado de cuclillas tomando mate en el remanso de algún río internados en el monte amaneciendo con el sol , en rueda de fogón entre paisanos escuchando llorar alguna bordona del milongón o levantar bien fuerte un sapucay cuando el fuelle de doble hilera anima la reunión .
Si bien llevo conmigo la memoria del abuelo y de todas las cosas que viví con él , particularmente en el relato la narrativa y todo lo que tiene que ver con los géneros literarios estudiados en clases invadieron mis recuerdos de la niñez . Primero cuando escuche el reportaje a Gabriel García Márquez , su pueblo donde creció su niñez con sus abuelos y cada una de sus experiencias fueron dándome el espacio en mi memoria y comparando, fui sintiendo como me identificaba con hechos y memoria de este estupendo autor. Con Francisco Espínola y su cuento “Rodriguez “ no solo por el nombre del cuento que coinciden con el apellido materno que llevo , si no por todo el entorno agreste , rural , su lenguaje coloquial y la sabiduría de saber definir entre el bien y el mal. También por como es Rodriguez en si. Éste se personifica casi por completo a como era mi abuelo y lo recuerdo así , hombre recio ,pocas palabras , blando entre blandos , duro entre los duro , cruel entre los crueles, destacado en su destreza como jinete , justo con lo justo , no le tenia miedo a nada y no se hacia de enemigos, donde quiera que fuera era respetado y bien recibido .
Relativamente en todo lo que escribí siempre recordé a mi abuelo , pero  debo decir que mi abuela también está presente en mi memoria y aunque no aparezca en mi relato ella estuvo tras el fajinar de cada día comprometida con los que haceres de la casa. Recuerdo sus miedos corriendo si una tormenta se acerca, tapando espejos y escondiendo tijeras . Su preocupación y sus pedidos al abuelo sobre los peligros y cuidados cuando salíamos al campo . Sus rezos por las noches pidiendo a la virgen y sus plegarias para quien en ese momento lo necesitara . Claramente absorbí algo de la dureza y rebeldía del viejo, el espíritu aventurero y el significado de lealtad , amistad y de libertad . Con la abuela doña Edelmira Nuñez aprendí de su sencillez sus creencias religiosas , la educación en la mesa y los modales la ternura de sus abrazos y el dulce de sus caricias , una parte de mis sentimientos mas profundos son los que enternecen des vez en cuando la rudéz de mi carácter para mantener y equilibrar mi seria personalidad .
Sin ningún tipo de dudas invadieron mi nostalgia recordando mi niñez y mis días de estancia en la casa de los abuelos . De alguna manera toda esta motivación literaria se entrelazan con los cuentos de Gabriel G. Márquez, el cuento de “Rodriguez” de Espínola y también con la lírica de “Sinfonía en gris mayor” de Rubén Darío con sus recuerdos nostálgicos. Son todos mis recuerdos , mis vivencias y la tristeza de ver que el tiempo es pagano , por que cuando ya entrado en años mi abuelo con sus noventa y nueve,  lo encontré un día , sentado con sus ojos idos color cielo, chiquititos mirando lejos, siguiendo el vuelo de una paloma recordando quizá por un instante su espíritu de libertad y sus momentos de ensueño y sus años buenos .
Hoy que ya no están son mis ojos los que brillan tristes mirando lejos , encendidos de nostalgia recordando un tiempo feliz que me tocó vivir , si dudas el mejor de mi niñez.

 

Comments
  1. Julieta

    6 años ago

    Muy bello! Hay que darle una oportunidad a este narrador tan nato 🙂

    • lily

      6 años ago

      Gracias Julieta, se lo haré saber, y tal vez muy pronto tengamos otro relato.

  2. Néstor Saúl

    6 años ago

    Quiero agradecer a mi amiga Lili que compartió mi pequeño relato.
    Un gran abrazo a los Uruguayos por el mundo que siempre recuerdan el pasito!!!!!

    • lily

      6 años ago

      Querido Nestor, esperamos otro pronto, un abrazo!

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