Viajes

Daniel en Paraguay

Así nuestro recorrido continuó por las ciudades de Paraná y Santa Fe unidas por un puente subfluvial bajo el río Paraná, toda una experiencia para nosotros, porque se vive una sensación bastante especial mientras se está transitando y que se hace complicado tratar de explicar con un relato.
Así continuamos por San Francisco, Córdoba, Río Cuarto para seguir hasta San Luis y Mendoza, ya casi respirando el aire chileno que estaba al otro lado de la Cordillera que en este lugar se divisa hermosa e imponente.
Por supuesto que en Mendoza nos detuvimos un buen rato para descansar un poco y comer algo, porque hasta allí prácticamente no habíamos parado si no fue para poner gasolina.
Después de esto, empezamos a remontar la montaña rumbo a Chile donde entramos casi tres horas después de haber partido desde Mendoza en el puesto fronterizo chileno que se llama Los Libertadores.
Atrás habían quedado no solo los caminos, sino la alegría de la gente que nos acogió, las luces, festejos, música y, por sobre todo, recuerdos mezclados de esperanzas que, en ese momento, me hacían ver la vida de una manera distinta y hasta romántica.
La idea era regresar a Paraguay en el siguiente mes de enero, o sea, dos meses después del momento que corresponde al relato que estoy haciendo, dado el compromiso asumido a la luz de la Luna a las orillas del río Paraná.
Con todas estas ideas y recuerdos, después de más o menos una hora de haber pasado por la ciudad de Los Andes en Chile, entramos en Santiago, donde nos esperaban duros días de trabajo, la odiosa monotonía y rutina que solo serian disimuladas por los recuerdos y esperanzas que llevamos de recuerdo en nuestros corazones.
Esta es una experiencia que jamás he podido olvidar, ya que de alguna manera comenzó a ser el cimiento de lo que serían más adelante las piezas que ayudarían a reconstruir mi destino.

SEGUNDA PARTE EN EL PROXIMO CUENTO

 

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