Viajes

Nuestro Viaje

Como era de de esperar, todo era alegría y sobre todo, tranquilidad en lo que era la expectativa de suponer un viaje ya tranquilo y sin problemas desde ahí en adelante hasta nuestro destino.
Así pasaron varias horas hasta que llegamos a la ciudad de Paso de los Libres (Argentina) en la frontera con Brasil.
La intención era cargar combustible, comer algo y seguir viaje, lo que hicimos con toda tranquilidad, pero al querer arrancar el motor otra vez, comenzaron de nuevo los problemas, lo que llamó de vuelta al estrés en cada uno de nosotros, y la frenética búsqueda de un mecánico en ese lugar, lo que por suerte, no nos costó mucho, pero parecía ser que no iba a ser tan fácil como en la oportunidad anterior, poder resolver el problema.
Ya empezaba a caer el atardecer y este estado de inseguridad nos hizo resolver quedarnos en el área, y como las comunicaciones telefónicas eran más económicas en Brasil, cruzamos a la ciudad de Uruguaiana para llamar a Paraguay y avisar que estábamos retrasados por estas complicaciones mecánicas. Ya que estábamos allí, también nos pareció oportuno y seguro buscar un lugar donde dormir más tranquilos, hasta que terminamos en la Terminal de Omnibuses de la ciudad.
Era tanto el cansancio, que cualquier lugar y ubicación donde pudiéramos descansar y dormir un rato, así que donde mismo estábamos, estacione mi auto y cada uno se acomodó lo mejor que fuera posible. Nos sacamos de los bolsillos todos los elementos que nos incomodaran, sobre todo, papeles y documentos, los que pusimos en el tablero delantero dejando las ventanas abiertas debido al fuerte calor que hacía en esos momentos.
No nos dimos ni cuenta en qué momento nos quedamos dormidos y solo recuperamos la conciencia al día siguiente cuando abrimos los ojos y escuchamos un inconfundible ruido ambiental de cuando una ciudad está despertando. Eso significaba, el ruido de motores de los buses en la Terminal, los otros que pasaban por el lugar, vendedores callejeros y el murmullo de la gente que crecía como un alud de nieve.
Nos reincorporamos rápidamente y el primer gesto casi inconsciente fue revisar que nuestros documentos estuvieran en el mismo lugar y que no faltara ninguno. Alguien luego nos comentó que lo que habíamos hecho había sido muy peligroso, porque eran muy frecuentes las muertes sin explicación, sobre todo, de gente extranjera. En nuestro caso, el riesgo era absolutamente notorio, porque mi auto tenia patente chilena.
Gracias a Dios, nada nos pasó y después de despertar y recuperar el 100% de nuestros reflejos y conciencia, nos dispusimos a seguir nuestro viaje regresando al lado argentino en Paso de los Libres. Desgraciadamente, antes de cruzar la frontera, empezaron otra vez los problemas mecánicos y ya lo único que nos quedaba, era confiar en que el auto diera los pasos que se le diera la gana dar.

 

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