Viajes

Inmigrandoa algun lugar

No pasaron más de dos días y surgió una nueva propuesta, que esta vez, me dejó “pegado al techo”, porque para mí era un tema muy delicado y sensible. Quería tener un hijo conmigo, pero no me pude contener y me salió un NO del alma, y la razón era bien simple.
Hacía muy poco tiempo que con el dolor de mi alma en lo más profundo me había separado de mis hijos, y ese era un dolor que me hacía llorar lágrimas de sangre cada vez que me podía desahogar, porque todavía tenía contradicciones emocionales muy fuertes y profundas en mi corazón, y por lo tanto, mi negación a esto era rotunda, no obstante que me trataba de convencer que no todas las mujeres eran iguales y que con ella no tendría jamás ningún tipo de problemas para ver crecer de cerca a mi hijo o hija. Había algo que me impedía creer en su argumento.
De todos modos y con el paso de los días ella se la arregló de alguna manera y consiguió quedar embarazada provocándome una serie de sentimientos encontrados, porque no es que me desagradara la idea, pero no me encontraba preparado para asumir una responsabilidad de ese tamaño, pero a hechos consumados, no tenía más que una opción no difícil de imaginar, así es que con toda la responsabilidad posible acepté la realidad y amé a ese bebé desde ese mismo segundo.
Después de un par de meses de esta noticia, las “sorpresas” continuaban me dijo algo que me volvió más loco todavía sin entender que era lo que estaba pasando en mi vida.
Lo que me dijo fue que había pensado en lo nuestro y que en realidad, ya no quería vivir más conmigo. Esta propuesta me pareció una de las cosas más fuera de lugar que había escuchado en mi vida, y mi única reacción en ese momento, fue decirle que como se le ocurría que teniendo la certeza que un hijo (a) venía en camino, yo me iba a ir así tan fácil sin asumir mi responsabilidad. Ella me dijo que podía y estaba preparada para hacer todo ella sola y que no me necesitaba para nada asumiendo una actitud extraña e inexplicable para un cerebro normal.
Por encima de todo y de sus sugerencias, me salí de su apartamento y alquilé una habitación en la casa de un amigo para estar más cerca de mi heredero (a), pero no obstante haber encontrado una solución práctica, me tenía muy descompuesto el no poder entender la actitud de ella.
Un detalle que empezó a llamar mi atención fue un día conversando con la asistente del negocio, me confesó que aquella vez que por primera vez fui a la heladería, le había dicho exactamente en el momento que me vio entrar “ese hombre va a ser mío y voy a tener un hijo con él”. Al principio, no le tomé mucho asunto y hasta lo encontré gracioso, pero después atando cabos, le empecé a tomar más sentido serio a esto.

About James Olsen

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