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Frutillas para mamá

Este domingo es el Día de la Madre:

¿Qué podemos decir que ya no se haya dicho, o qué más se puede soñar con ella que ya no se haya soñado?
Felices los que la tienen y pueden pasar el día a su lado, dándole besitos a cada rato y mimoséandole cosas lindas al oído.
¡Si habrá pasado noches enteras con su mano en nuestra frente deseando que bajara la maldita fiebre! Si habrá tenido preocupaciones con nosotros desde que éramos gurises de pecho.
Dolores de barriga, empachos, males de ojo, tantas y tantas otras cosas. Si habrá sobrevivido noches enteras sin dormir a nuestro lado, por el simple hecho que habíamos perdido el chupete y estábamos inconsolables.

Esas son la pequeñas y grandes cosas que me quiero acordar de mi madre.
Cuando esperaba despierta en un sofá contra la ventana la llegada del “nene” ¡Semejante atorrante! Pero ella, igual… esperaba! Eso era una madre, la que te daba la teta o tremendo sopapo de corrección con el mismo amor.
Llega el Día de la Madre y para mí será uno más que no la tengo conmigo. Sin ella… físicamente hablando, pues en mi corazón esta todos los días de mi vida. Tristes los que no la tenemos sin poder cobijarla en nuestros brazos ni besar con ternura su mano arrugada. Esa misma mano que tantas noches nos arropó con cariño, pasando frió ella para que no lo hiciéramos nosotros.
¿Qué se puede decir de una madre? ¿Qué le dicen a la madre en otros idiomas? ¿Qué se le puede desear a una madre los que la tienen y qué le podemos desear cerrando los ojos y besándola con el pensamiento los que no la tenemos? ¿Qué puedo yo decir de la mía, qué puedo recordar de ella, que ya hace tanto tiempo que se fue de mi lado? ¿Qué le susurro cada noche, cuando ella llega a mi pensamiento en aquellos segundos antes de dormirme?

Aunque ella no esté conmigo, yo le hablo con mi cara pegada a la suya, mis labios tocando sus mejillas, como cuando era gurí y tenía miedo. Yo le digo que la amo, que la sigo amando, que quizás ahora la ame mas que antes por la razón de que ahora se lo que es amar.
Cómo cuando me caía, me rompía la rodilla, lloraba y sangraba a la vez. Que la amo con la misma intensidad cómo cuando me curaba y me decía
-¡Sana, Sana, culito de rana!- besándome la herida aunque su boca quedara sucia con mi sangre. Eso a ella no le importaba, sabía que mi sangre era la suya también. ¿Cómo no amarla? Si había sido quien me había creado junto con mi viejo.
Ella me había dado forma en su panza durante un montón de meses, había tenido sufrimientos de parto. Se había arqueado del dolor producidos por las contracciones unos minutos antes de que yo viniera al mundo. ¿Cómo no amarla?
Ella me había alimentado, se había cuidado hasta en lo mas mínimo para que a mí no me pasara nada. Fue ella la que se sintió orgullosa de mí sin siquiera yo tener que hacer nada para lograrlo.

¿Cómo no amarla? Fue ella la que me vestía, me abrazaba y me besaba en la frente todos las mañanas antes de ir a la escuela, fue con ella que yo solamente me dormía si le pellizcaba su cuello dulcemente.
¿Qué más voy a escribir de mi madre?
No me alcanzarían las hojas. Fue ella la que me llevó de su mano en los caminos de la vida. Sin jamás soltar la mía, ni en la buenas ni en las malas. Siempre estuvo en cada minuto de mi vida.
¿Cómo no amarla?
Ahora llega el Día de la Madre y la recuerdo, como lo hago todos los días de mi vida.
El Día de la Madre tiene que ser cada día del año.
Mi madre está conmigo cada noche, cada momento, siempre está para ayudarme a tomar la mejor decisión.
¿Cómo no amarla?
Estoy realmente orgulloso de la madre que tuve, que tengo, que tendré. Tengo tantas cosas de ella que me parece mentira, he recibido tantas herencias de su parte, que, aunque sea un hombre grande aun me asombra el solo hecho de pensarlo.

Su alegría por vivir, su espíritu soñador, su audacia, su desenfreno, su locura, su sonrisa, sus carcajadas, sus ojos… siguen conmigo. Su amor por la fotografía, el teatro, la lectura y la escritura… siguen conmigo.
¡Tantas cosas, viejita tenemos en común que da hasta miedo pensarlo!
Esta carta no es fácil, ninguna lo es, pero ésta es especial por todo lo que encierra mi corazón.
Te quiero mami, te quiero y mientras el último suspiro viva en mí, te querré.
Si estuvieras conmigo no te regalaría nada material
¿Sabés que te regalaría a vos y todas las madres del mundo?

Canastitas llenas de frutillas, por que desde gurí las encontré parecidas a corazones. Hasta tienen el mismo color y quizás la misma dulzura.
De esa manera estarían rodeadas, no por uno, sino por muchos corazoncitos rojos de amor, azucarados con la dulzura del cariño de vuestros hijos.
Daría lo que no tengo por tenerte un ratito más aquí conmigo, besar tus manos, acariciarte y decirte en un susurro despacito como cuando niño:
¡Te amo viejita querida, con todo mi corazón!
Para mi madre y todas la madres del mundo les envío el mas tibiecito y apretado de los abrazos y deseo que muchos labios se unan a vuestras mejillas para plasmar en ellas el tan merecido beso del agradecimiento y el amor.
¡Feliz día Mamás!  |   Buby Aguirre

 

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