Viajes

Circuito altiplano boliviano – Desierto de Atacama – Chaco

Segundo tramo III: Pisiga – Iquique

El frio era muy intenso y calculo que habrán sido unos 15 a 20 grados Celsius bajo cero. Como yo salí confiando desde Santa Cruz de la Sierra que no tendría inconvenientes mecánicos en el camino, no tomé la precaución de cargar ningún tipo de abrigo, así es que no resultará difícil imaginar cómo es que me sentía en ese momento.
La suma de todas las situaciones por las que estaba pasando, me obligaron a pensar y ponerme en todos los planos que podría enfrentar en esas condiciones, siendo el más extremo, el que pudiera morir allí sin que nadie se enterara qué había pasado conmigo.
Y para actuar en consecuencia, recliné el asiento del conductor lo máximo que era posible y me recosté a esperar lo que pasara.
Así llegó un momento en el que perdí la conciencia soñando con todos mis seres queridos, empezando por mis padres e hijos hasta que “entré en un viaje” que no se cuánto habrá durado. La cosa es que en un momento dado, y en mis sueños, sentí un calor muy especial que se posaba en mi frente, casi como acariciándome y en un ambiente muy etéreo y sublime. Todo esto me hizo pensar que, efectivamente, me había muerto y que había llegado a la gloria.
Como me costaba en mi estado de semi inconsciencia darme cuenta exactamente de lo que estaba pasando, quise tratar de entender que sucedía un con algo de temor, moví mis dedos, luego mis manos, intenté luego con algo de temor, moví los brazos y con ello, me daba cuenta que mi cuerpo tenía movimiento, pero aun así, no estaba seguro si estaba vivo o muerto.

 

En la Actualidad, James Olsen

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