Viajes

Antofagasta

Cuarto tramo: Iquique – Antofagasta

Después de unas dos a tres horas de bajar rápidamente la montaña en medio de esas curvas e imponentes abismos, conseguí, por fin, llegar a Iquique. Para mí, era prácticamente como llegar a la gloria después de todo lo que me había pasado, así es que la sensación que tuve al ver la ciudad, fue indescriptible.
No recuerdo haber descansado con tanto placer en algún lugar como lo fue aquella vez, porque como ya lo dije, fue un cúmulo de situaciones y sensaciones como nunca había vivido antes.
Cuando llegué era alrededor del mediodía, y como a las 7:00 pm me dispuse a continuar mi camino con destino a la ciudad de Antofagasta por la carretera costera, donde el desierto con el mar se encuentran y abrazan.
El espectáculo es de una belleza inconmensurable, sobre todo, después de bajar desde alturas tan extremas como las que yo había pasado. Era como distinguir la noche del día, que para siempre se queda en la memoria y los recuerdos que nunca se pueden borrar.
Al andar, me di cuenta que el motor sonaba mucho, y lo que pasaba, es que con las condiciones tan malas del camino, se había roto el caño de escape, así es que me vi obligado a intentar una reparación de emergencia para evitar ese ruido tan molesto.
Sin más inconveniente que éste, y luego de aproximadamente unas 4 a 5 horas de viaje, llegué a Antofagasta, una de las ciudades más importantes del norte de Chile.

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