Viajes

En los años 1970

La historia de Javier empieza en los años 1970 cuando, al igual como era costumbre, viajó con sus padres y hermanos al norte del pais para pasar sus vacaciones después de un largo y tedioso año escolar.

Iba a la casa de tíos que, como cada año, los acogían con mucho cariño.

Allí habían cuatro primos muy contemporáneos en cuanto a edades e intereses, por lo que hacía una situación de convivencia  muy
La rutina de actividades era la típica de vacaciones, con idas diarias a la playa, pasearse por la Plaza principal con la idea de ligar un amor de verano, reuniones en casas de amigos para conversar de cualquier cosa, más otras como, salir a tomar helados, ir al cine  y comer dulcesitos.

Después de unos quince días en esta entretenida rutina, los padres de Javier junto a sus hermanos regresaron a sus casas en su ciudad de origen,  pero él se quedó en aquella ciudad al cargo de su tía, que en realidad era como su segunda madre.

Después de unos pocos días después que los padres de Javier viajaron de regreso, éste estaba entre aburrido y nostálgico mirando pasar los carros por lacalle y la gente,  justo frente a la puerta de la casa de su tía.

Mientras estaba en esa “entretenida” actividad de no hacer nada, pasó uno de sus amigos en su carro invitandolo a acompañarlo a la playa, pero Javier no estaba con mucho ánimo, así es que le dijo “no” a su amigo agradeciendole la invitación.

Pero su amigo Jerónimo no se dio por vencido y después de insistirle unas cuantas veces a Javier, finalmente éste no de muy buena gana, aceptó ir a la playa.

El trayecto desde la ciudad a la playa no eran más de veinte minutos en carro, por lo que pronto Jerónimo estaba parqueando su carro cerca del mar.

Era un día muy soleado y estaba ideal para bañarse en esas frías aguas del Pacífico.

Después de parquear el carro, Javier y Jerónimo empezaron una caminata por la arena hacia ningún lugar específico. Simplemente conversando y contando algunos chistes que alegraban bastante el desánimo de Javier.

En esta entretenida caminata, Javier encontró en el suelo una piedra de forma fálica que provocó todavía mas risas entre los dos, y se hacía divertido intentar ponerle un nombre.

En esos días estaba muy de moda una canción de Joan Manuel Serrat que se llamaba “Penélope” y fue la inspiración para bautizar a este pedazo de piedra que tanto nos hacía reír como “Pene-Lope”

Ya habíamos caminado una considerable distancia cuando entre la gente Javier vio un grupo de niñas que le llamaron inmediatamente la atención, y le hizo el comentario a Jerónimo, quien inmediatamente le dijo:

– Yo las conozco, así es que si quieres te las presento.

Aunque Javier no estaba muy crédulo de lo que su amigo le ofrecía, le dijo bueno para probarlo.

Al llegar al grupo, efectivamente lo conocían, así es que lo presentó a cada una a Javier y rápidamente,  se estableció una amena charla entre todos.

Y las risas brotaron aún más después que les presentaramos a nuestro pedazo de piedra.

Ya cuando se disponían a marcharse y después que a Javier le llamara mucho la atención una de ellas, las muchachas los invitaron a repetir el encuentro.

De regreso a la ciudad, ambos amigos iban muy contentos haciendo comentarios, principalmente de la inicial negativa de Javier para ir a la playa y por supuesto, cómo le había impresionado una de ellas a Javier.

Dos días después, éste recibió un  llamado telefónico de una de ellas para invitarlo a una fiesta que se iba a hacer en el siguiente fin de semana.

Era la oportunidad perfecta de Javier para ver a la chica que tanto le había gustado y por supuesto, aceptó la invitación.

La fiesta se hacía justo tres días después de la invitación. Exactamente, era un día sábado y la cita era entre 8:30 y 9:00 pm.

Cuando llegó el momento exacto de la cita para la fiesta, Javier estaba muy excitado e ilusionado con ver a la chica que tanto le había gustado en la playa.

De hecho, cuando fue invitado por la misma hija de la dueña de casa, le pidió encarecidamente “que por favor se la reservara” y tuvo la promesa de que así sería.

Como decía, el día de la fiesta se fue caminando, porque no era muy lejos del lugar donde se estaba quedando, y a cada paso más cerca, su corazón latía más fuerte.

Al llegar a la casa de la fiesta, Javier tocó educadamente el timbre y le abrió la puerta la misma muchacha que lo había invitado.

El “gran problema” fue que en el mismo instante que la vio abriéndole la puerta, Javier quedó mágicamente encantado por ella y sin saber qué hacer, porque ella misma y siguiendo el pedido de Javier, le había reservado a la amiga para que solamente bailara con él.

Por supuesto que la trajo rápidamente a escena e inmediatamente empezó el baile, y a pesar de que había una evidente atraccion mutua, algo raro pasaba, porque Javier estaba impresionado con la belleza y alegría de la dueña de casa.

Después de unos tres o cuatro bailes con la muchacha, la música paró y fue el segundo perfecto para que Javier sacara a bailar a la dueña de la fiesta, que realmente, estaba hermosa.

Por suerte, ella aceptó rápidamente y porque tiempo después supo, que entre ella y Javier también hubo una instantánea y profunda atracción física, pero esta muchacha por respeto a su amiga, no hizo nada hasta que Javier le pidió que fuera su novia 19 días después.

Lo hizo también en la fiesta, pero ella no le dijo que ‘no”, pero prometió pensarlo. Seguramente, para hacerle el comentario a su amiga.

Aparentemente si se la dio, porque finalnente se hicieron novios y seis años después, se casaron.


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En la Actualidad, James Olsen

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